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La Organización Mundial
de la Salud (O.M.S.) da la siguiente definición de ambos trastornos:
Anorexia Nerviosa.-(Ana) 
Es un trastorno caracterizado por la presencia de una
pérdida intencionada de peso inducida
o mantenida por el mismo enfermo. El trastorno aparece con mayor frecuencia
en muchachas adolescentes y mujeres jóvenes, aunque en raras ocasiones
pueden verse afectados varones.
En este trastorno existe una psicopatología específica
caracterizada por la persistencia, con caracter de idea obsesiva, de miedo
intenso a engordar, de modo que el enfermo se impone a sí mismo
el permanecer por debajo de un límite de peso corporal.
Generalmente existe desnutrición
de grado variable, con cambios endocrinos y metabólicos secundarios
que pueden llegar a ser graves.
Los síntomas incluyen dietas restrictivas, ejercicio
excesivo, vómitos autoprovocados, abuso de laxantes, consumo de
reductores de apetito y diuréticos."
Bulimia Nerviosa.-(Mia) 
Es un síndrome caracterizado por episodios repetidos
de atracones de comida y una excesiva preocupación por el control
del peso, que conduce a comer demasiado
y a continuación vomitar y tomar
purgantes.
Este trastorno comparte muchos rasgos característicos
psicológicos con la anorexia nerviosa, que incluye una excesiva
preocupación por la silueta y el peso corporal.
Los vómitos repetidos provocan trastornos electrolíticos
y complicaciones físicas. A menudo, pero no siempre, existen antecedentes
de anorexia nerviosa unos meses o unos años antes.
La sintomatología puede ser compartida por ambos
trastornos y muchos pacientes son difíciles de clasificar dentro
de un grupo concreto.
Las posibles variantes
de Ana y Mia
TRASTORNO ALIMENTARIO
NO ESPECIFICADO (TANE)
Los trastornos alimentarios no se limitan sólo a la anorexia y
a la bulimia. Existe una tercera categoría
denominada Trastorno Alimentario no Especificado.
Pacientes que si bien presentan un trastorno de la conducta alimentaria
no cumplen todos y cada uno de los criterios necesarios para ser diagnosticados
de un trastorno típico de la conducta alimentaria (Anorexia o Bulimia).
Como en los siguientes casos:
Mujeres que cumplen todos los criterios para la Anorexia, pero con menstruación
regular.
Se cumplen todos los criterios para la Anorexia pero con peso dentro de
los límites de la normalidad (típico de paciente obesos).
Se cumplen todos los criterios para la Bulimia, pero
con una frecuencia de atracones y/o conductas compensatorias menor a 2
veces por semana o durante menos de 3 meses.
Empleo regular de conductas compensatorias después
de ingerir pequeñas cantidades de comida.
Masticar y escupir, sin tragar, cantidades importantes
de comida.
Trastorno por ingesta compulsiva (binge eating), atracones,
recurrente en ausencia de conductas compensatorias.
Fobia a la gran mayoría de alimentos y/o conductas
de vómito que, según refiere el paciente, justifique el
bajo peso y la escasa ingesta alimentaria, pero sin que exista un miedo
intenso a aumentar de peso
SÍNDROME DE DESCONTROL ALIMENTARIO.-SDA
(DESORDEN DEL ATRACÓN -BINGE EATING DISORDER-)
Este trastorno tiene algunos de los comportamientos de la bulimia nerviosa
como el "hambre voraz", con la diferencia de que la persona
afectada aunque se siente culpable luego de tener un atracón no
hace nada para contrarrestarlo.
En inglés se llama BED-Binge Eating Disorder y se cree que el 40%
de las personas afectadas son hombres, lo cual marca una diferencia cuantitativa
importante con la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa.
La persona afectada con BED ingiere frecuentes comidas en donde la cantidad
de alimento es definitivamente superior a la que la mayoría de
la gente podría consumir en el mismo tiempo y bajo circunstancias
similares.
Esto genera problemas en los sistemas digestivos y endocrino
con consecuencias físicas que incluyen obesidad, diabetes, hipertensión,
problemas cardíacos, daño o pérdida del riñón,
artritis, deterioro del sistema óseo e incluso la muerte.
Quienes sufren de este desorden, presentan una combinación de síntomas
similares a los analizados en los Comedores Compulsivos y los Bulímicos.
La víctima ingiere grandes cantidades de comida -atracón-
en un pequeño periodo de tiempo (menos de dos horas), de forma
incontrolable hasta sentirse negativamente llena.
El peso de estas personas se ha caracterizado por ser más elevado
que el apropiado, con tendencia a dificultárseles más el
bajar de peso que a un individuo sin este desorden. Estas personas después
de la comilona sienten ataques de culpa y depresión severa, sin
embargo y a diferencia de la Bulimia, las personas con el desorden del
atracón, no utilizan ningún medio de purgación, no
usan laxantes o practican ejercicio de forma compulsiva después
de los episodios de comida.
Las razones que causan este desorden son muy similares
a las de los Comedores Compulsivos: utilizan el atracón como una
forma de esconderse y de huir de sus emociones, para llenar un vacío
interno y para manejar y evadir el diario estrés, la angustia y
el dolor.
El atracón también es utilizado para edificar
una barrera entre quienes sufren este desorden y las demás personas,
su apariencia es el medio inconsciente de alejar a otros con base en el
estigma social " Soy gordo/a, a nadie le gusto.
Los criterios propuestos para el trastorno por atracón por la American
Psyquiatric Asociation son:
A. Episodios recurrentes de atracones. Un
episodio de atracón se caracteriza por las dos condiciones siguientes:
1. Ingesta, en un corto período de
tiempo (por ejemplo 2 horas) de una cantidad de comida definitivamente
superior a la que la mayoría de la gente podría consumir
en el mismo tiempo y bajo circunstancias similares.
2. Sensación de pérdida de
control sobre la ingesta durante el episodio (por ejemplo sensación
de que uno no puede parar de comer o controlar qué y cuánto
come).
B. Los episodios de atracón se asocian
a tres (o más) de los siguientes síntomas:
1. Ingesta mucho más rápida
de lo normal.
2. Comer hasta sentirse desagradablemente
lleno.
3. Ingesta de grandes cantidades de comida
a pesar de no tener hambre.
4. Comer a solas para esconder su voracidad.
5. Sentirse a disgusto con uno mismo, depresión
o gran culpabilidad después de un atracón.
6. Profundo malestar al recordar los atracones.
7. Los atracones tienen lugar, como media,
al menos dos días a la semana durante seis meses.
8. El atracón no
se asocia a estrategias compensatorias inadecuadas (por ejemplo purgas,
ayuno, ejercicio físico excesivo) y no aparecen exclusivamente
en el transcurso de una anorexia o bulimia nerviosa.
BULIMAREXIA 
La persona que se vale de los atracones de comida como
forma de enfrentar los repentinos y violentos retorcijones de hambre que
siente, y luego vomita, purgándose para mantener su peso en niveles
muy bajos, sufre de Bulimanorexia.
Es probable que desde el punto de vista físico
éste sea el trastorno de alimentación más peligroso
y de mayor riesgo para la vida.
La persona enferma no sólo sobrelleva los efectos
de la inanición sino que además impone a su cuerpo una terrible
sucesión de atracones seguidos de purgas o vómitos. Para
muchos investigadores no se debe diferenciar bulimarexia de anorexia,
aduciendo que el estado mental y la visión del mundo de alguien
bulimaréxico son los mismos que los de una anoréxica.
Para otros autores existe una gran diferencia entre la
persona que puede seguir pasando hambre -sin reconocer necesidad o hambre
alguna- y la persona que quiere hacer eso, pero en realidad es hasta cierto
punto incapaz de negar sus necesidades por completo.
VIGOREXIA 
Aunque la vigorexia no es precisamente un trastorno de
la alimentación, si guarda con estos mucha relación pues
sus causas subyacen en los problemas de índole socio-cultural,
los afectados presentan falta de aceptación y dismorfia corporal.
Las personas que padecen vigorexia tienen tal obsesión
por verse musculosas que se miran constantemente en el espejo y nunca
se ven satisfechos.
Como se ven muy delgados para su gusto emplean todos
los medios disponibles para aumentar su masa muscular.
Se aíslan en el gimnasio durante horas para levantar
pesas y aunque estén lesionados siguen tratando de sacar más
músculos; siguen dietas bajas en grasas y ricas en hidratos de
carbono y proteínas para aumentar la masa muscular y abusan de
sustancias como hormonas y esteroides anabólicos. Estas últimas
producen el aumento de la masa muscular, pero también anomalías
hepáticas que con el tiempo pueden degenerar en cáncer de
hígado.
La enfermedad deriva entonces en un cuadro obsesivo compulsivo
que hace que las personas afectadas se sientan fracasadas, abandonen sus
actividades y se encierren en gimnasios día y noche.
El ejercicio comienza a tener prioridad por sobre cualquier
actividad social, e incluso laboral. Son capaces de rechazar buenos trabajos
para no sacrificar sus horas de gimnasio, además evitarán
situaciones en que tengan que mostrar su cuerpo ya que consideran no es
lo suficientemente bueno como para enseñarlo.
Para evitar la angustia de mostrarlo, visten desde el
cuello a los pies con ropa muy amplia.
Sin embargo, a pesar de los síntomas y de la etiología
antes descritos, todavía no está incluida en las tablas
de trastornos psicológicos o psiquiátricos
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