¿Qué son los Trastornos de Conducta Alimentaria?

Los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA) son enfermedades graves que afectan a un número cada vez mayor de pacientes, preferentemente mujeres jóvenes. En nuestra sociedad el afán de adelgazar se ha convertido en una auténtica obsesión y pocas veces se ha registrado un índice tan alto de mujeres que se sienten desgraciadas a causa de su físico, y, en especial, de su exceso de peso, sea este real o imaginario. Podemos afirmar que la anorexia nerviosa es hoy en día un problema de salud pública. En los países occidentales se estima que entre un 2% y un 4% de mujeres, con edades comprendidas entre los 14 y los 23 años pueden desarrollar estas enfermedades.

Se observa también que las edades de inicio son cada vez más precoces, incluso antes de la pubertad. Una décima parte de los pacientes de Trastornos de Conducta Alimentaria son varones.

Hay diversas estrategias terapeúticas que pueden ser eficaces frente a estas enfermedades, aunque, en la mayoría de los casos, el tratamiento suele ser largo y complicado.

La familia siempre aparece implicada en la enfermedad en mayor o menor grado. Es difícil lograr resultados sin un planteamiento familiar, encaminado en unas ocasiones sólo a dar orientación y apoyo, y en otras, a intentar introducir cambios en el funcionamiento de la familia.

 

Anorexia, Bulimia y sus posibles variantes

 

La Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) da la siguiente definición de ambos trastornos:

Anorexia Nerviosa.-(Ana)

Es un trastorno caracterizado por la presencia de una pérdida intencionada de peso inducida o mantenida por el mismo enfermo. El trastorno aparece con mayor frecuencia en muchachas adolescentes y mujeres jóvenes, aunque en raras ocasiones pueden verse afectados varones.

En este trastorno existe una psicopatología específica caracterizada por la persistencia, con caracter de idea obsesiva, de miedo intenso a engordar, de modo que el enfermo se impone a sí mismo el permanecer por debajo de un límite de peso corporal.

Generalmente existe desnutrición de grado variable, con cambios endocrinos y metabólicos secundarios que pueden llegar a ser graves.

Los síntomas incluyen dietas restrictivas, ejercicio excesivo, vómitos autoprovocados, abuso de laxantes, consumo de reductores de apetito y diuréticos."

 

Bulimia Nerviosa.-(Mia)

Es un síndrome caracterizado por episodios repetidos de atracones de comida y una excesiva preocupación por el control del peso, que conduce a comer demasiado y a continuación vomitar y tomar purgantes.

Este trastorno comparte muchos rasgos característicos psicológicos con la anorexia nerviosa, que incluye una excesiva preocupación por la silueta y el peso corporal.

Los vómitos repetidos provocan trastornos electrolíticos y complicaciones físicas. A menudo, pero no siempre, existen antecedentes de anorexia nerviosa unos meses o unos años antes.

La sintomatología puede ser compartida por ambos trastornos y muchos pacientes son difíciles de clasificar dentro de un grupo concreto.

 

Las posibles variantes de Ana y Mia

 

TRASTORNO ALIMENTARIO NO ESPECIFICADO (TANE)


Los trastornos alimentarios no se limitan sólo a la anorexia y a la bulimia. Existe una tercera categoría denominada Trastorno Alimentario no Especificado.


Pacientes que si bien presentan un trastorno de la conducta alimentaria no cumplen todos y cada uno de los criterios necesarios para ser diagnosticados de un trastorno típico de la conducta alimentaria (Anorexia o Bulimia).


Como en los siguientes casos:


Mujeres que cumplen todos los criterios para la Anorexia, pero con menstruación regular.


Se cumplen todos los criterios para la Anorexia pero con peso dentro de los límites de la normalidad (típico de paciente obesos).

Se cumplen todos los criterios para la Bulimia, pero con una frecuencia de atracones y/o conductas compensatorias menor a 2 veces por semana o durante menos de 3 meses.

Empleo regular de conductas compensatorias después de ingerir pequeñas cantidades de comida.

Masticar y escupir, sin tragar, cantidades importantes de comida.

Trastorno por ingesta compulsiva (binge eating), atracones, recurrente en ausencia de conductas compensatorias.

Fobia a la gran mayoría de alimentos y/o conductas de vómito que, según refiere el paciente, justifique el bajo peso y la escasa ingesta alimentaria, pero sin que exista un miedo intenso a aumentar de peso


SÍNDROME DE DESCONTROL ALIMENTARIO.-SDA (DESORDEN DEL ATRACÓN -BINGE EATING DISORDER-)


Este trastorno tiene algunos de los comportamientos de la bulimia nerviosa como el "hambre voraz", con la diferencia de que la persona afectada aunque se siente culpable luego de tener un atracón no hace nada para contrarrestarlo.


En inglés se llama BED-Binge Eating Disorder y se cree que el 40% de las personas afectadas son hombres, lo cual marca una diferencia cuantitativa importante con la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa.


La persona afectada con BED ingiere frecuentes comidas en donde la cantidad de alimento es definitivamente superior a la que la mayoría de la gente podría consumir en el mismo tiempo y bajo circunstancias similares.

Esto genera problemas en los sistemas digestivos y endocrino con consecuencias físicas que incluyen obesidad, diabetes, hipertensión, problemas cardíacos, daño o pérdida del riñón, artritis, deterioro del sistema óseo e incluso la muerte.


Quienes sufren de este desorden, presentan una combinación de síntomas similares a los analizados en los Comedores Compulsivos y los Bulímicos. La víctima ingiere grandes cantidades de comida -atracón- en un pequeño periodo de tiempo (menos de dos horas), de forma incontrolable hasta sentirse negativamente llena.


El peso de estas personas se ha caracterizado por ser más elevado que el apropiado, con tendencia a dificultárseles más el bajar de peso que a un individuo sin este desorden. Estas personas después de la comilona sienten ataques de culpa y depresión severa, sin embargo y a diferencia de la Bulimia, las personas con el desorden del atracón, no utilizan ningún medio de purgación, no usan laxantes o practican ejercicio de forma compulsiva después de los episodios de comida.

Las razones que causan este desorden son muy similares a las de los Comedores Compulsivos: utilizan el atracón como una forma de esconderse y de huir de sus emociones, para llenar un vacío interno y para manejar y evadir el diario estrés, la angustia y el dolor.

El atracón también es utilizado para edificar una barrera entre quienes sufren este desorden y las demás personas, su apariencia es el medio inconsciente de alejar a otros con base en el estigma social " Soy gordo/a, a nadie le gusto.


Los criterios propuestos para el trastorno por atracón por la American Psyquiatric Asociation son:


A. Episodios recurrentes de atracones. Un episodio de atracón se caracteriza por las dos condiciones siguientes:


1. Ingesta, en un corto período de tiempo (por ejemplo 2 horas) de una cantidad de comida definitivamente superior a la que la mayoría de la gente podría consumir en el mismo tiempo y bajo circunstancias similares.


2. Sensación de pérdida de control sobre la ingesta durante el episodio (por ejemplo sensación de que uno no puede parar de comer o controlar qué y cuánto come).


B. Los episodios de atracón se asocian a tres (o más) de los siguientes síntomas:


1. Ingesta mucho más rápida de lo normal.


2. Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.


3. Ingesta de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre.


4. Comer a solas para esconder su voracidad.


5. Sentirse a disgusto con uno mismo, depresión o gran culpabilidad después de un atracón.


6. Profundo malestar al recordar los atracones.


7. Los atracones tienen lugar, como media, al menos dos días a la semana durante seis meses.

8. El atracón no se asocia a estrategias compensatorias inadecuadas (por ejemplo purgas, ayuno, ejercicio físico excesivo) y no aparecen exclusivamente en el transcurso de una anorexia o bulimia nerviosa.

 

BULIMAREXIA

La persona que se vale de los atracones de comida como forma de enfrentar los repentinos y violentos retorcijones de hambre que siente, y luego vomita, purgándose para mantener su peso en niveles muy bajos, sufre de Bulimanorexia.

Es probable que desde el punto de vista físico éste sea el trastorno de alimentación más peligroso y de mayor riesgo para la vida.

La persona enferma no sólo sobrelleva los efectos de la inanición sino que además impone a su cuerpo una terrible sucesión de atracones seguidos de purgas o vómitos. Para muchos investigadores no se debe diferenciar bulimarexia de anorexia, aduciendo que el estado mental y la visión del mundo de alguien bulimaréxico son los mismos que los de una anoréxica.

Para otros autores existe una gran diferencia entre la persona que puede seguir pasando hambre -sin reconocer necesidad o hambre alguna- y la persona que quiere hacer eso, pero en realidad es hasta cierto punto incapaz de negar sus necesidades por completo.

 

VIGOREXIA

Aunque la vigorexia no es precisamente un trastorno de la alimentación, si guarda con estos mucha relación pues sus causas subyacen en los problemas de índole socio-cultural, los afectados presentan falta de aceptación y dismorfia corporal.

Las personas que padecen vigorexia tienen tal obsesión por verse musculosas que se miran constantemente en el espejo y nunca se ven satisfechos.

Como se ven muy delgados para su gusto emplean todos los medios disponibles para aumentar su masa muscular.

Se aíslan en el gimnasio durante horas para levantar pesas y aunque estén lesionados siguen tratando de sacar más músculos; siguen dietas bajas en grasas y ricas en hidratos de carbono y proteínas para aumentar la masa muscular y abusan de sustancias como hormonas y esteroides anabólicos. Estas últimas producen el aumento de la masa muscular, pero también anomalías hepáticas que con el tiempo pueden degenerar en cáncer de hígado.

La enfermedad deriva entonces en un cuadro obsesivo compulsivo que hace que las personas afectadas se sientan fracasadas, abandonen sus actividades y se encierren en gimnasios día y noche.

El ejercicio comienza a tener prioridad por sobre cualquier actividad social, e incluso laboral. Son capaces de rechazar buenos trabajos para no sacrificar sus horas de gimnasio, además evitarán situaciones en que tengan que mostrar su cuerpo ya que consideran no es lo suficientemente bueno como para enseñarlo.

Para evitar la angustia de mostrarlo, visten desde el cuello a los pies con ropa muy amplia.

Sin embargo, a pesar de los síntomas y de la etiología antes descritos, todavía no está incluida en las tablas de trastornos psicológicos o psiquiátricos

 

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